lunes, 23 de octubre de 2017

Todos nacemos por un motivo: Tenemos que averiguar qué es.


Todos nacemos por un motivo, a algunos nos lleva toda una vida saberlo.
Ël tuvo que subir colinas y descender por los valles, hasta que sintió sus piernas hundidas en el barro , hasta las rodillas y como si fuese una epifanía la que los inspirara, dejó sus estudios casi para terminar, y se entregó de lleno a lo suyo.

No es que no supiera lo que buscaba, es que nada lo dejaba sin aliento, es que nada lo movía tanto como para dedicar su vida a ello.
Mochila al hombro, había andado y podía presentir cuando llovería, conmovido había observado cuando los quechuas, los aymara hablaban con las plantas, que para ellos eran como personas. En sus rituales no podía identificar quien era el humano y quien la
planta, porque eran uno solo.

Había caminado y había aprendido que hay amores buenos y otros no tanto. En su mirada iba recogiendo lo que la vida le entregaba.
Hubo mujeres, hubo amigos y también hubo hijos. Se fue construyendo con el brillo de las estrellas, con la luz de los ojos de los niños y con las voces de los nativos precordilleranos de los andes.

Así, aprendió que hay cosas que tienen precio, aunque no tengan valor. Hay cosas, en cambio que tienen valor, aunque no tengan precio.

Ahora sé que todo lo vivido fue una escuela para él.Su voz todavía resuena en mi corazón:

"Ni dualidad, ni trinidad, todo es UNICIDAD"



1 comentario:

  1. Gracias por el presente y genuino relato de vida y juventud.
    Hablas con verdad acerca de mis vivencias, esas que quizás,
    hayan hecho de mi un Hombre un poco más Armónico apreciada Imelda.

    Un sentido abrazo y bella Vida para ti.
    _WALTER__

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Aquí y ahora.

Sentada cómodamente en un sillón de mi casa, a kilómetros de distancia de él, escuchaba su voz generosa, cálida. - ¿Quién eres? Pregunté...